martes, 20 de noviembre de 2007

LACERADO

(Para mis hijos, José Leonardo y Gregoria Urbana, razones de mi existencia)




Hoy es mi último día
perdí
pensaba perderme
Me voy muriendo
Nada me prohíbe
Volveré a ser sombra
Pasado
Sólo así dormiré en paz
Solitario.

Siempre estarán
Junto a mi silencio
Siempre estarán
Son los fantasmas que más quiero
Los que se aferran
a mi pasado

Siempre estarán
conmigo
la risa de la abuela
el silencio del abuelo

Ustedes
sembraron en mi espalda
el cuchillo que hoy
quema la palabra

Tengo
el alma lacerada

Un par de piernas
controlan
dominan mi vida

Una mujer
silencia
mi voz

Estoy frente
a ella
Nadie me salva

Apenas la muerte


Esto ha sido el Cactus
el peso
de mi destino
No me atrevo vivir ésta vida


Ignoro
si el dolor
es único

En éste amanecer
Sólo
Tú existe

No me interesa
la memoria

No me interesa
el olvido

¿De qué me quejo?




Si la palabra
No me doliera
Yo sería tu voz



Tu olor
virginal
se clavó
aquí



Esta soledad
me rompe el hígado
Desgarra
mi silencio


Siento el miedo del lobo
que hay en mí


Lacerado



Sofocado el miedo me aprisiona
la lascivia perfora las manos intactas
Puedo percibir el olor virginal la muerte
No perdona

Auyento los fantasmas bañado de sudor



Hincado en ti
el hermético lirio de
tu sexo/

Deja caer
la mariposa de tu boca


Serenamente,
me sembraré en tu carne
Rompiéndome el camino


De donde vengo
la memoria
surca el deseo
y el tiempo se obstinó
de las horas



Sólo dentro de ti
soy lluvia
soy fuego
puedo sentir el
estallido

Puedo contar los días
Esperar una eternidad
Si al caminar el desierto
Tú calma mi sed

¿Cuándo voy a navegar
por tus labios mar rojo muerto
castigo
de mi fe?



He llegado a tenerle miedo
al recuerdo de mi infancia

Sobre mis hombros
pesan tantas imágenes
espejos rotos


Llantos
sufrimientos
angustias

Eso se lo debo a mi padre.


Sobre mis manos
aún quedan polvos de risas
Alegría disecada
Eternos consejos
palabras llenas de fe
de esperanzas
de consuelo

Eso se lo debo a mi madre.

PALOMA DE LUTO

“Que nadie trate de deducir quién fui
de todo lo que hice y todo lo que dije”

C.P.Cavafy
(1863-1933)



(1)


Cada recuerdo tuyo
perfora mis penas
Cedo mi semen
a la derrota


(2)


Yo no tengo sino
sueños lejanos
y una tristeza
que me dejó
un Dios viejo

y fragmentado


(3)


Es inútil golpearme el pecho
Arrodillarme y rezar el Padre Nuestro
No hay salvación para mi alma


(4)


En el infierno de Dante
un festín de putas
Me aguarda











(5)


Por más
Que el Ángel
se detenga
La serpiente muerde


(6)


He habitado tantos bosques
dormido en tantas camas ajenas
Que suicidarme
ya no me interesa


(7)


Necesito
Acoplar el ladrido de los perros
Quitar la costra que dejó el deseo
Ser hombre no garantiza nada


(8)


Subo
y fornico

Me libero

Sádico es el espejo

(9)


Sobre mí
la noche sembró tempestades
Mía es la derrota
Ya no quiero que muera Mi dolor
Mi dolor
Me he acostumbrado
Mía es la derrota


(10)


Compartir mi dolor
No puedo
No puedo


(11)


Temeroso el arco

Yo soy

Solo Soy

Por eso el leopardo huye de mí


(12)


No espero nada de la vida
y no me importa morirme ahora
En ochenta y seis mujeres
he derramado mis entrañas
Mi estigma no es el olvido





Lo sé
lo reconozco
Sé lo que estás pensando





No hay memoria
No hay silencio
Solo esto








Sigo lejano
Profundamente lejano





Cuando muera, seguramente
mis ojos serán para Heide
mis pequeñas manos para Moraima
mi corazón para Graciela
mis labios para Mairene
mis cejas para Mary Luz
y mi pene, seguramente
mi madre se lo echará a los perros





Como mis ancestros
cópulo como un animal





Con frecuencia
mis muertos me reclaman


(19)


No es mentira
Soy tuyo
Hasta el infinito


(20)


Ábreme la herida
Húndeme el puñal súbitamente
sin límites


(21)


No me interrogues más
Demasiado para ser eterno


(22)


Plegado a tus pezones
Nadie confina mi sombra


(23)


La barbaridad es mi conseja


(24)


No hay escapatoria:
Me he entregado a los placeres
lascivos de la carne


(25)


No exagero cuando digo
Que soy un coño de madre


(26)


Me retiro
Lo abandono todo
El café negro de mi madre
La Brahma Light en El Campestre y
/ en El Páramo
Donde aún tengo crédito
El caro carísimo viejo park que
/ ya no puedo comprar
Los versos helénicos de Cavafy
Los suaves muslos y el voluminoso
/ trasero
de mejor no lo digo
Los poemas de Charles Baudelaire y
Las bellas historias de Oscar Wilde


Esperan por mí


PALOMA DE LUTO


“Que nadie trate de deducir quién fui
de todo lo que hice y todo lo que dije”

C.P.Cavafy
(1863-1933)



(1)


Cada recuerdo tuyo
perfora mis penas
Cedo mi semen
a la derrota


(2)


Yo no tengo sino
sueños lejanos
y una tristeza
que me dejó
un Dios viejo

y fragmentado


(3)


Es inútil golpearme el pecho
Arrodillarme y rezar el Padre Nuestro
No hay salvación para mi alma


(4)


En el infierno de Dante
un festín de putas
Me aguarda











(5)


Por más
Que el Ángel
se detenga
La serpiente muerde


(6)


He habitado tantos bosques
dormido en tantas camas ajenas
Que suicidarme
ya no me interesa


(7)


Necesito
Acoplar el ladrido de los perros
Quitar la costra que dejó el deseo
Ser hombre no garantiza nada


(8)


Subo
y fornico

Me libero

Sádico es el espejo

(9)


Sobre mí
la noche sembró tempestades
Mía es la derrota
Ya no quiero que muera Mi dolor
Mi dolor
Me he acostumbrado
Mía es la derrota


(10)


Compartir mi dolor
No puedo
No puedo


(11)


Temeroso el arco

Yo soy

Solo Soy

Por eso el leopardo huye de mí


(12)


No espero nada de la vida
y no me importa morirme ahora
En ochenta y seis mujeres
he derramado mis entrañas
Mi estigma no es el olvido





Lo sé
lo reconozco
Sé lo que estás pensando





No hay memoria
No hay silencio
Solo esto








Sigo lejano
Profundamente lejano





Cuando muera, seguramente
mis ojos serán para Heide
mis pequeñas manos para Moraima
mi corazón para Graciela
mis labios para Mairene
mis cejas para Mary Luz
y mi pene, seguramente
mi madre se lo echará a los perros





Como mis ancestros
cópulo como un animal





Con frecuencia
mis muertos me reclaman


(19)


No es mentira
Soy tuyo
Hasta el infinito


(20)


Ábreme la herida
Húndeme el puñal súbitamente
sin límites


(21)


No me interrogues más
Demasiado para ser eterno


(22)


Plegado a tus pezones
Nadie confina mi sombra


(23)


La barbaridad es mi conseja


(24)


No hay escapatoria:
Me he entregado a los placeres
lascivos de la carne


(25)


No exagero cuando digo
Que soy un coño de madre


(26)


Me retiro
Lo abandono todo
El café negro de mi madre
La Brahma Light en El Campestre y
/ en El Páramo
Donde aún tengo crédito
El caro carísimo viejo park que
/ ya no puedo comprar
Los versos helénicos de Cavafy
Los suaves muslos y el voluminoso
/ trasero
de mejor no lo digo
Los poemas de Charles Baudelaire y
Las bellas historias de Oscar Wilde


Esperan por mí